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Manuel Hernández y sus alumnas

17 marzo, 2011

La matriz marca tendencia. Don Manuel Rafael Hernández Molina Rodríguez y Capa, de los Capa y Hevia de toda la vida, ha descubierto las viñetas de humor que critican a los políticos. Parece decir aquello de ¡yo no voy de eso! Yo a lo mío, qué coño. Pero político, que está mal visto, no.

Resulta curioso en alguien que se presenta a ser refrendado por los viandantes con unas propuestas políticas. Que se desmarque de la política y de los políticos de esta manera suena a chiste. Posiblemente algo tendrán que ver las recetas culinarias que el partido socialista de Rosa Díez ha hecho públicos. Guisos de buen yantar, si se pudieran cocinar y sobre todo, degustar. Igual está confundido y se cree en un curso de restauración. A saber.

Su última intervención en este medio, de cuya saturación ha sido encargado por el puesto de mando del ciberactivismo fucsia a cambio de un euro para asistir gratis al mitin de Vistalegre, nos ofrece la sensación de un paria temeroso. Teme que las iras do Fabo caigan sobre su testa si los votos necesarios para que el regente opositor a dejar de enseñar, con perdón, no consigue su asiento en la Asamblea Regional. Por eso nos bombardea con enlaces y argumentos de otros. Parece como si quisiera redimir pecadillos de antaño.

Podría ocurrir que un solo voto dejara fuera de juego a su adorado y, antes odiado, líder tribal. Un voto del Guadalentín. Sería la pera. Por eso Capa y etc. no está preocupado por su elección. Está preocupado por la elección de quién le pasará las cuentas si Lorca no deposita los suficientes sufragios para llegar al 5% en las autonómicas. Tengamos en cuenta que es candidato a la alcaldía de la Ciudad del Sol porque ayudó a defenestrar a una candidata con más tablas y mejor cuerpo que él. Bien que se la jugaron a aquella pardilla. Nunca más se supo de la ciudadana que nada más acercarse a la política, le dieron en la trompa con ella.

Le ocurrió hace unos años a otro profesor. O maestro. Un solo voto le apartó de su ambición. Pedro Antonio les daba y da mil vueltas a estos advenedizos y una sola papeleta lo dejó fuera.

Así está la educación en nuestra Región. Catedraticos, profesores y maestros, en activo y en ello, sobre todo de estos y estas, asqueados de nuestros hijos, han montado un chiringuito magenta para mejorar sus emolumentos sin tener que sufrirlos y sin tener que padecer indeseables recortes presupuestarios. Algunos están para garantizar los del jefe de sus amores, que no olvidan su pasado hereje y por tanto la marcada facilidad para cambiar de aires y poner la vela hacia donde sopla el viento. Aunque el pardillo no parece darse cuenta. Alguien debería recordarle a este majete aquello de: Roma no paga a traidores.

Y en Lorca lo saben, Capa y etc. Te conocen. Y en Murcia, también.

¡Qué tierno es este zagal! Me da sentimiento…

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