Sí; es indecente.

14 enero, 2011

Dejas atrás la estación. Con unas ganas locas por cambiar el chip y olvidar esta semana infernal. Un cervecita bien fría, aprovechando que hace bueno, ayudará al relax. Pero siempre hay quien llega y lo jode todo. Aznar, sus muchos trabajos y las cuantiosas retribuciones que percibe. Montilla, con su pensión vitalicia que no se la salta un torero. Indecente, es indecente, comenta un parroquiano a mi vera mientras apura una pinta negra y ojea un maltratado periódico. Ya me ha dado el día. Pienso en las indecencias típicas de este país sin remedio. Y en otras muchas. Algunas apunto, pero no están todas. Que cada cual amplíe el listado con las más convenientes. O inconvenientes.

INDECENCIAS

Indecente es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 € al mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a 6.500 €/mes.

Indecente es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

Indecente es que los políticos se suban las retribuciones en el porcentaje que les apetezca, siempre por unanimidad y como primera medida al inicio de cada legislatura.

Indecente es comparar la jubilación de un diputado o diputada con la de una viuda.

Indecente es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste solo con siete.

Indecente es que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima, solo necesiten jurar el cargo.

Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo en el IRPF, exención aprobada por ellos mismos.

Indecente es colocar en la administración a miles de allegados como asesores, con retribuciones que ya desearían los técnicos más cualificados.

Indecente es el ingente dinero destinado a sostener los partidos políticos. Partidas aprobadas por los mismos políticos que viven de ellos.

Indecente es la importante cantidad del presupuesto destinada a subvencionar sindicatos

Indecente es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad y aptitud para ejercer su cargo.

Indecente es el coste que representa para los ciudadanos las comidas, los coches oficiales, los viajes en clase business y las tarjetas sin límite de crédito a cargo del contribuyente.

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  1. 14 enero, 2011 en 17:40

    Es indecente que los expresidentes de gobierno cobren de las arcas públicas 80.000 euros anuales en concepto de sueldo vitalicio.

    Es indecente que Montilla cobre durante los próximos cuatro años 9.600 euros al mes.

    Es indecente que Montilla, a partir de los 65 años, cobre 100.000 euros anuales por haber sido President.

    Es indecente que estas retribuciones sean compatibles con otros ingresos procedentes de la actividad privada.

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