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¡Me gusta er furboooo….!

4 enero, 2011

El bueno de Miguel Ángel nos dice en su Facebook, que por fin puede disfrutar del partido de furbo en el bar, sin tener que respirar humos ajenos. Me alegro por él. Eso de ver los encuentros, siendo un gran aficionado, en la soledad de la casa, sin los constructivos debates que se generan en un entorno de doctos intelectuales del fulibán, donde el agua mineral y los refrescos sin azúcar transitan por la sala a la misma velocidad que la pelota; tiene que ser un tedio.

¡Donde va a parar! Ahora los mozalbetes, y también las mozalbetas, podrán seguir los profundos intercambios de opiniones y estrategias, sin el pernicioso mal ejemplo del tío del puro o el andoba del cigarrillo. Además, la ausencia de humos en el ambiente, contribuirá a que los hinchas en ciernes, esos que acompañan al bar a papá para hacer afición, acudan a los estadios siguiendo el desarrollo del balompié con la misma pulcritud que las dos pequeñas futboleras que nos mostraba la televisión el domingo pasado. ¡Qué saber estar! ¡Qué solidez y prudencia demostraban! ¡Qué cátedra futbolística! ¡Se notó que habían sido educadas en un entorno sin humos!

Ah. ¿Qué se puede fumar en las canchas? Solo si no están cubiertas, dicen. Entonces, los menores que sean potenciales fumadores ¿tienen prohibida la entrada a estos campos de futbol para que la mala influencia no haga presa en ellos? ¿Y en las plazas de toros? ¿Se podrá dar lumbre a un caliqueño? Si tienen sol y sombra y no están en Catalunya, pues sí. Vaya. ¿Y cuál es la edad mínima requerida para entrar en un coso taurino? ¿También tendrán prohibido el acceso los menudos influenciables para evitarles tentaciones perniciosas? Ya lo entiendo. En unos años, la fiesta nacional fenecida por inanición. Por falta de aficionados que llevarse a la boca. No saben na estos de la PSOE.

Pues nada, no fumaremos donde, con nuestro mal habito, podamos empujar a los tiernos infantes e infantas a seguir tan perjudicial vicio. Claro que, uno se pregunta donde empieza la proximidad y donde termina, porque no me gustaría cargar con dolor de conciencia y de bolsa, el desprecio a la norma. Aunque desde fuera del vallado observe como dentro, en los rincones semiocultos de las aulas y libres de las miradas inquisitoriales de maestros y profesores, algunos tiernos y tiernas chupen con vehemencia antes de que la campana ponga fin al fumadero. Se dirá que eso lo hemos hecho todos. Es verdad. Pero entonces nos escondíamos en los aseos y entre pito y pito, nos pasábamos el peninsular. Además, desde las cercanías del recinto, nadie podía vernos con la ansiedad del mono.

¿Y lo de los parques? ¿Qué le parecerá al bueno de Miguel Ángel? A mí me parece bien. Lo interesante seria saber si la proximidad solo se mide en horizontal. Porque si también se mide en vertical, lo de salir al balcón a echar un pitillo se ha terminado para muchos. ¿Y qué me dicen de los que hay dentro, que tendrán que “fumar pasivamente” para que los de fuera, esos chiquitines, más pendientes de las ventanas de alrededor que de los columpios, no sufran un mal ejemplo? ¿Se puede fumar en la ventana de un bajo próximo, susceptible de ser visto desde el exterior por mamás y pequeños? ¿Y las cafeterías situadas en las inmediaciones de parques y hospitales? ¿Valdrá poner una mampara en la acera para que los clientes no influyan malamente con su vicio, al salir a chupar?

Hablando de chupes, Miguel Ángel. ¿Cuánto más tendremos todos que pagar, por los que dejan de chupar, para que sigan chupando los que siempre chupan?

No está nada perdido, que diría Napoleón. Siempre queda el sitio ideal para los que tienen ese vicio que tanto dinero le está costando al estado. Son, o somos, inadaptados en potencia. Qué mejor manera de evitar el delito, o el trastorno mental, que encerrándonos preventivamente. ¿Será por eso que el trullo y las loquerías han sido declarados espacios con humo? Lagarto, lagarto.

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  1. 4 enero, 2011 en 13:57

    Bueno, pues ya sabemos de uno al que le gusta ver el fútbol en una televisión que seguramente no paga a la SGAE por echar fútbol en la tele, y que le gusta ver a once tíos hasta el dorsal de anabolizantes, con el domicilio fiscal en las Islas Caimán, que son detenidos con el Ferrari por ir a mil por hora por la Gran Vía y estrellarse tras saltarse un semáforo. Un tipo que que, igual hace como los jugadores de la Real Sociedad, que apoyan a Batasuna, o a las selecciones independentistas; que se pasan la noche en vela con las churris de turno de fiesta en fiesta dándole a todo menos al cigarro… porque eso da muy mala imagen para la infancia. Nada, Miguel Ángel, cálzate la bufanda falsificada de tu equipo adquirida sin pagar impuestos ni los royalties. Al paso puedes recetarte un par de cubatas bien cumplidos de ron o de ginebra. Eso sí, lo podrás hacer ante los niños que te acompañen en el bar por que como la ingesta de alcohol es edificante… ya se sabe. Que te acompañen referentes como Maradona, o Drenthe, o Guti, o el resto de los ídolos de todos los niños del mundo. ¡Enhorabuena!

  2. 4 enero, 2011 en 17:11

    Y digo yo. ¿no sería más coherente prohibir el cultivo, elaboración y venta de labores de tabaco y nos ahorramos de monsergas?

  3. Jesus C.
    8 enero, 2011 en 21:23

    ¿Y privar al estado de los impuestos indirectos??? Que mal ciudadano eres.. entonces el estado privado de estos impuestos tendria que subir otros que afectaran a toda la poblacion y no solo a los fumadores. Fuma, fuma y contribuye con el estado… para hacer carreteras, aves, hospitales, colegios, para los fumadores y no fumadores.
    Me pareces un egoista, querer que todos los ciudadanos no fumadores ayuden a recaudar lo que pagamos nosotros. Fuma a escondidas, como un drogadicto cualquiera, fuma y sin molestar, soporta insultos y desprecios, pero fuma y paga…

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