Simbiontes

30 diciembre, 2010

Por Carlos Novillo

La Simbiosis es la estrecha relación entre organismos de diferentes especies. A los organismos involucrados se les denomina simbiontes.

En función de la relación entre simbiontes, la simbiosis puede clasificarse como:

* Parasitismo, cuando la asociación es desventajosa o destructiva para alguno de los miembros;

* Mutualismo cuando la asociación es ventajosa y necesaria para ambos;

* Comensalismo, cuando un miembro de la asociación se beneficia mientras que el otro no se ve afectado.

¡Qué difícil es sustraerse a la comparación! Ahora mismo levanto la mano en clase y afirmo que yo conozco a diferentes organismos simbiontes, especialmente de esos que perjudican a una especie.

1. PARÁSITISMO: El linaje, estirpe o casta política.

La sociedad española mantiene una asociación absolutamente desventajosa y destructiva con los actuales políticos. A cambio de puestos, retribuciones y prebendas, adoptan acuerdos y decisiones que configuran una sociedad cada vez más inculta, con mayor desempleo y económicamente más pobre.

Lo bueno del parasitismo, para el simbionte o parásito que saca ventaja o destruye poco a poco a la sociedad española, es que se muestra ajeno a toda ética o moral, de tal manera que su única misión será alcanzar su objetivo de ventaja exclusiva.

Leire Pajín, Secretaria de Organización del PSOE, o Bibiana Aído, Ministra de Igualdad, ambas sin oficio ni beneficio conocidos fuera de la política, y ambas con amplio linaje simbionte, constituyen un ejemplo de perjuicio para la sociedad española, tanto moral como económicamente.

Leire Pajín percibiría retribuciones por tres cargos diferentes: Senadora, Ex-Secretaria de Estado de Cooperación Internacional y Secretaria de Organización del PSOE. En total, con 32 años y sin experiencia laboral, se embolsaría cerca de 20.000 euros mensuales, más de 3,3 millones de las antiguas pesetas.[1]

La indemnización mensual que cobra como ex-Secretaria de Estado es compatible con cualquier otra remuneración pública, un privilegio vedado al resto de los ciudadanos, que no pueden recibir más de un sueldo de la Administración. De ahí que Pajín puede sumar a sus haberes mensuales otros 5.500 euros como senadora por la Comunidad Valenciana. Además, y pese a que tiene su residencia en Madrid, cobrará los 1.823 euros mensuales en concepto de gastos de manutención y alojamiento que, en teoría, están reservados para los senadores de circunscripciones electorales distintas a la de Madrid. En el caso de Pajín, esos gastos exentos de tributación no se corresponden con la realidad, puesto que vive en la capital de España, por lo que sólo debería percibir 870 euros mensuales.

Hay que recordar que el salario como Secretaria de Organización del PSOE, abonado por el partido, procede en su mayor parte de fondos públicos, pues la financiación de los partidos políticos depende, fundamentalmente, de las arcas del Estado.

Ante la alarma social, ya que implicaría que Dª. Leire trabaja en tres turnos de 8 horas diarios (por tanto, no dormiría), Pajín ha declarado en los últimos días que ella no va a cobrar uno de los sueldos (el del PSOE), y se limitará a cobrar el de Senadora, obviando que, además, cobrará durante dos años la retribución como Ex–Secretaria de Estado. Puesto que el PSOE se ahorraría el sueldo de Pajín, ¿devolverá su importe anual a los españoles que los subvencionan?

Mantiene Pajín que «su compromiso con la política nada tiene que ver con el enriquecimiento personal». Este es un claro ejemplo de cómo el organismo parasitario se introduce en el simbionte, al que va depredando desde dentro poco a poco a través de la demagogia y el supuesto altruismo: “Llegué a la política desde el convencimiento de que otro mundo era posible si todos nos comprometíamos a cambiarlo y si todos, desde nuestras respectivas responsabilidades, ciudadanas, sociales y políticas, contribuíamos a hacerlo. Por eso mi compromiso político responde a mis convicciones y la responsabilidad que mis compañeros y compañeras me han otorgado en cada momento, lejos de ningún otro interés”.

Si otro mundo es posible, si realmente hay que cambiarlo, y si hay que contribuir a hacerlo, lo mejor es dar ejemplo: Nada de tres sueldos. Y tampoco nada de dos sueldos cuando no se está realizando trabajo alguno por ello. Si ya no es Secretaria de Estado, lo más honesto con sus convicciones (“otro mundo es posible”) es renunciar a dicha retribución. Con ello, todos los ciudadanos nos ahorraríamos pagar por un servicio que no recibimos de ella. Además, solo debe percibir un sueldo completo quien realiza el trabajo correspondiente durante una jornada laboral completa.

Este ejemplo resulta extensible a todos los políticos de los diferentes partidos, todos ellos organismos parasitarios que, en ocasiones, aglutinan retribuciones y prebendas oficiales, que se aseguran el futuro en Fundaciones y Observatorios tras dejar la política, y a los que los ciudadanos tenemos que pagar tras abandonar la política,[2] o complementar hasta alcanzar la pensión máxima de jubilación aunque ellos, con su trayectoria profesional, no la alcancen[3].

En realidad, y tras estos ejemplos, los políticos serían un caso de endosimbiosis, ya que el simbiótico (el político) vive en el espacio intracelular del anfitrión (en el Congreso o en el Senado, la parte más interna de nuestro sistema democrático).

Pero otro caso lo encontramos en la Casa Real. Su presupuesto se situará en 2010 en 8,9 millones de euros (1.480 millones de ptas.), lo mismo que el año pasado.

La Constitución, en su artículo 65, dispone que el Rey percibe, de los Presupuestos Generales del Estado, una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y que distribuye libremente la misma.

Se trata de un presupuesto que el Rey puede utilizar libremente y sin sometimiento a fiscalización alguna, para sus propios gastos. Por cuenta de los contribuyentes, y adicionalmente a dicho presupuesto, corren todos los gastos derivados de la actividad representativa del mismo (viajes, asistencia a congresos, comidas, vestuario, etc.), así como de la Reina y demás miembros de la Casa Real.

De nuevo, uno de los simbiontes saca una enorme ventaja del otro (la sociedad española), en este caso por disposición constitucional y derecho hereditario, pues por ese presupuesto destinado en exclusiva a sus gastos propios, los ciudadanos no reciben absolutamente nada, sino que pierden dinero sin otra alternativa constitucional.

2. MUTUALISMO: Es una interacción biológica entre individuos de diferentes especies, en donde ambos se benefician y mejoran su aptitud biológica. Las acciones similares que ocurren entre miembros de la misma especie se llaman cooperación.

Dos organismos simbiontes se beneficiarían a través del intercambio de recursos y servicios.

Un claro ejemplo lo encontramos en las relaciones entre los partidos políticos y muchos periodistas. E, incluso, entre los partidos políticos y las entidades financieras.

Acciones como la condonación de deudas a partidos políticos, como la multimillonaria de la Caixa al PSOE, ponen de relieve que ambos mutualistas obtendrían, presuntamente un beneficio. Aunque, para ser sinceros, este ejemplo también pondría de manifiesto la existencia de parasitismo o depredación, en este caso por parte del PSOE, quien a través de la fórmula de la condonación no tendría que pagar los impuestos de una donación (el 40% de la cantidad donada), con lo que todos los españoles nos veríamos privados de recursos públicos, mientras que se nos suben los impuestos de manera generalizada. ¿Podríamos estar ante una financiación ilegal de partidos políticos.

Por otra parte, miles de periodistas carentes de objetividad, que no persiguen encontrar exclusivas, sino obtener exclusivas al amparo del poder, o desarrollar su carrera profesional y llenar sus bolsillos en cadenas públicas o privadas, se constituyen en voceros de sus dueños y sus medios, carentes de profesionalidad. Opinadores del poder y esclavos del mismo, no proporcionan información, sino juicios de valor al servicio de los intereses de quienes les pagan.

Entre ellos organizan sus entrevistas, sus ponencias y congresos bien pagados, sus agencias de comunicación comunes a través de las cuales cobran sus retribuciones adicionales a costa de los presupuestos públicos que organizan los eventos, o de las contribuciones privadas de entidades que también persiguen el beneficio del poder.

Los periodistas, sus agencias y medios de comunicación, constituirían un supuesto de ectosimbiosis, ya que el simbiótico vive sobre el cuerpo –en el exterior- del organismo anfitrión (la sociedad), de quien se aprovecha para sobrevivir o mejorar sus condiciones de existencia.

Llegados a este punto, y ante la presencia generalizada de organismos simbiontes en forma mutualista y parasitaria, solo nos queda utilizar una desparasitante adecuado que permita eliminarlos de la sociedad en la forma en que actualmente están presentes.

Buscaremos en el supermercado un poco de Ética, Justicia y Democracia, y haremos una mezcla pura de tales sustancias para impregnar con ellas a los organismos simbiontes. Para ello, deberemos acercarnos lo suficiente a través de la movilización social, y rociarles con los principios y valores de la esencia democrática hasta que, finalmente, desaparezcan en su actual estado.

Nos vemos en el super.

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[1] Pajín se beneficia de una Ley aprobada en 1980 para blindar económicamente a los ministros y presidentes de órganos constitucionales (Congreso, Senado, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado…) cuando abandonan el cargo. Durante los dos años posteriores a su cese, esos ex altos cargos tienen derecho a percibir el 80% de su salario en concepto de indemnización. En 2001, el Gobierno de José María Aznar extendió esa prebenda a los secretarios de Estado, y cuando Pajín renunció a la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional, en julio de 2008, comenzó a percibir una retribución de casi 7.000 euros mensuales. Esa pensión indemnizatoria representa el 80% del salario íntegro de un secretario de Estado, que actualmente se eleva a 103.000 euros anuales, repartidos entre el sueldo, los complementos específico, de destino y de productividad, y dos pagas extras.

[2] Los parlamentarios que no vuelvan a presentarse a las elecciones generales o no consigan un escaño percibirán una indemnización equivalente a una mensualidad de la asignación constitucional por cada año que hayan conservado sus escaños, con un límite de 24 pagas. Estos pagos se recogen en el artículo 13 del Reglamento de pensiones del 11 de julio de 2006, y que según calcularon entonces los servicios de las Cortes pueden suponer una media de 23.360 euros para cada diputado o senador que cese en su actividad. Otra ventaja para los ex parlamentarios mayores de 55 años que carezcan de una “actividad profesional o laboral permanente por cuenta propia o ajena” consiste en que el Parlamento les mantendrá en situación de alta en la Seguridad Social hasta que completen el periodo necesario para lograr pensión de jubilación, aportación que podría alcanzar los 10.000 euros anuales por cada uno de ellos.

[3] Los parlamentarios que se jubilen podrán recibir una ayuda para compensar a aquellos que no cobrarían la pensión máxima pese a haber cotizado para ello mientras tenían esta condición. En estos casos, las Cortes Generales abonarán la diferencia para que puedan obtener la pensión máxima, que percibirán en su totalidad si han sido parlamentarios más de 11 años, el 90% si han ocupado escaño entre nueve y once años, y el 80% si han permanecido en las Cortes entre siete y nueve años.

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  1. 30 diciembre, 2010 en 10:29

    Una inteligentísima descripción de un inteligentísmo Carlos Novillo. Nada nuevo.

  2. 30 diciembre, 2010 en 10:38

    Ya. Tiene unos meses, pero es de rabiosa actualidad, como dicen en los platós.

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