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El doble rasero de un sobre-embalado

24 diciembre, 2010

Embalarse. Es el verbo transitivo que en términos ferroviarios se utiliza cuando a un motor lo pasamos de revoluciones. Sobre-embalarse cuando dicho mecano se pasa tanto de vueltas que la máquina queda para desguace. Esta peculiaridad de los motores que el maestro Diesel inventó hace ya más de un siglo, tiene sus mecanismos de compensación. Estos pueden ser electrónicos, centrífugos o mecánicos. Uno u otro debe evitar que los cigüeñales, bielas, válvulas y demás componentes salten por los aires hechos guiñapos de acero y metal.

Lo que no sospechaba el bueno de Rudolf es que no solo sus motores corren este peligro. También los políticos, especialmente aquellos que pretenden serlo y vivir cómodamente de ello, se sobre-embalan. Sin embargo y a diferencia de la endiablada creación del ingeniero alemán, los políticos carecen de mecanismos que eviten las sobre-revoluciones, se embalen y toda su cadena cinemática salte por los aires. Pasen, pónganse cómodos y como dice Soria, visiten nuestro bar:

Con motivo del pleno celebrado en la Asamblea Regional de Murcia, sita en Cartagena, donde los próceres del lugar discutían los recortes presentados por el gobierno regional, ese que se ha caracterizado por su austeridad y buen hacer, se plantó en la sala reservada para invitados el murciano principal del Partido Socialista de Rosa Díez, a la sazón coordinador territorial por la gracia del Bombo. La sala, ¡ó sorpresa! estaba a rebosar de peperos. Lo normal, nos aclara, es que solo estuviera él. Lógico, apunto yo. Los “directores generales, concejales, alcaldes… que se adivinaban” hace tiempo que dejaron la escuela coránica y solo regresan a toque de corneta y en contadas ocasiones. Como esta. Si además el común de los mortales huye de los políticos reiterativos como alma que lleva el diablo. ¿Qué esperaba? ¿A Cartagena toda?

Según la propia crónica del candidato fucsia a dejar el gallinero por la sala de plenos, previamente se concentró en la puerta de la Asamblea con los convocantes de una manifestación de funcionarios que pretendía “impedir que los diputados pudiesen acceder a la Asamblea. Si, si, impedir” se escandaliza el aspirante a prócer. ¿Qué hacía allí entonces? ¿Ignoraba en qué términos se convocó la algarada? ¿Cal y arena? ¿Se hace el tonto o nos toma por ídem?

Matiza, eso sí, que la mayoría de los manifestantes lo hacían de forma pacífica “es verdad que han habido algunos intentos violentos, evitados por la Policía Nacional, de impedir el acceso a los que tenían la pinta de ser del PP, lanzamiento de huevos incluidos”. ¿En qué quedamos? ¿Pacíficos o violentos? ¿Intentos de la mayoría o solo unos pocos?

Sin embargo, el Coordinador Territorial del partido con nombre de diputada se sobre-embala, cuando, tajante y en referencia a los responsables sindicales que compartían espacio con él, asevera que  “La reglas democráticas no admiten en su aplicación un doble rasero, tienen que ser aplicadas siempre en la misma dirección y para todos Aquí el subconsciente le gasta una mala pasada al Sr. Sánchez. La dinámica del día a día le ha llevado a cometer un desagradable desliz. Si hubiera manifestado “en una sola dirección y en todos los sentidos, o en todas direcciones o símplemente con un solo rasero” tal vez la cosa sería otra. Pero no. En la misma dirección, siempre en la misma dirección  -¿de arriba a abajo?-  según la costumbre de su vertical partido.

Seguidamente el Sr. Sánchez nos cuenta con pelos y señales el debate, que como todos los debates donde se decide que sean otros los que corran con el gasto del perjuicio, ha sido del nivel al que nos tiene acostumbrados la casta política. Toda. Sin excepción. Eso sí, nuestro aspirante a prócer regional, deja muy claro que solo comparte una pequeña parte del discurso de IU, sin aclarar que parte. Ya estamos en ascuas.

Si  Karl -el ingeniero, no el otro- siguiera dejando huellas sobre el mundo, seguramente compararía sus primeros modelos de motores a gas-oíl, que acababa vendiendo como chatarra a Martin-Siemens después de sobre-embalarse, con el virrey magenta de Murcia. El chaval –con perdón- al salir del hemiciclo, ya se vió como futuro parlamentario-increpado, como una Rosa Díez a la huertana. Y con orgullo nos cuenta que fue confundido, él y su atractiva señora, con los de dentro, los de traje y corbata con “pinta del PP”, acaparando los abucheos, huevazos incluidos, que no dieron en la diana. Seguramente le sonaron a música celestial aquellos improperios -marcan diferencias-  hasta que algunos lanzadores, debido a su vestimenta obrera, los han reconocido y al grito miliciano de “no tiréis, que son compañeros” ha cesado la andanada.

Después, como desagravio dice, le han prestado un megáfono para que diera su versión de lo acontecido en la sede soberana y ¡pardiez! le han reconocido como miembro de UPyD, seguramente por la cansina repetición del mantra magenta. ¡Qué ocasión perdida para hacer pedagogía! dice Soria. ¡Y qué gran verdad es! digo yo.

Él mismo se sorprende de ese reconocimiento, consciente de la nula actividad y presencia de la galera en la vida social murciana y esa costumbre tan suya de obtener provecho mediático de las movidas ajenas. Además,  pásmense, se alegra de que no le hubieran recocido en plena celebración de las carnestolendas, ya que no sabe “si algunos de los que tiraban huevos habrían “incrementado su actividad” si hubiesen sabido que éramos del “partido de Rosa Díez”. Literal. Ganando amigos entre los maestros. O que les conocen bien los educadores. Por lo que se ve, le ha cogido gusto al evento y como Ama Díez en las de políticas de Madriz y Barna, quiere repetir. Necesidad de titulares se ve.

No me negaran ustedes que el buen hombre se sobre-embala. Lástima que este modelo de aspirante a prócer autonómico no tenga de serie un mecanismo de compensación que lo evite.

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  1. 24 diciembre, 2010 en 12:13

    Joder, Ramón Ángel, ¡qué mala suerte tenéis en Murcia!. Primero Manolo el del bombo y a modo de IVA este cantamañanas. Me gustaría saber, para este imbécil, qué es “tener pinta de ser del PP”. En fin, un upedorro más.

  2. 24 diciembre, 2010 en 13:26

    Llevar corbata y traje. Lo dice en su crónica.

  3. 25 diciembre, 2010 en 13:49

    Tuvimos ocasión todos de verle la cara en el Congreso. La cara de asustado. Que sería la misma que puso al ver como lo miraban con reprobación aquellos pacíficos ciudadanos manifestados a las puertas de la Asamblea Regional de Murcia. Y fue cuando, entre todos los críticos, le pasamos -votando a favor- la enmienda de su compañero de cantajuegos; aquella que hacía referencia a los membretes de las comunicaciones internas y externas de su partido, una supina ridiculez que simplemente se podía haber regulado con un reglamento interno.
    Como su compadre no pudo estar en esta comisión, la de organización, le tocó al Don defenderla. Evidentemente nos dimos cuenta de la jugada así es que cuando “el habichuela” comenzó a darle cera a la mienda de enmienda – él (el ponente) no lo reconoció como sí hicieron las buenas gentes apostadas a las puertas de la Asamblea murciana- como delegado afín a la causa, su rostro comenzó a desencajarse. Temeroso de ser tachado como “Hereje”, término que tan bien utilizó durante sus animados debates con “Octavio”, se apresuró colina abajo -algunos pudimos ver como la suela de sus zapatos golpeaban esas curtidas nalgas por tantos y tantos motivos- para declarar su amor al partido, a la rosa, al rosal, al ponente, y a todo aquel que lo necesitara en ese momento. Se acercó incluso a la mesa y señalándonos, no pudimos escuchar lo que dijo, pero imagino que fue algo así como “yo no voy con aquellos”. Épico, os lo digo de verdad, sólo superado por lo que después ocurriría.
    Llegó el momento de la verdad, la enmienda más importante del día, los Membretes de D. Juan García habían conseguido llegar a la Asamblea del Congreso, y ahora, tendría que enfrentarse a los 500 delegados allí presentes. Qué hacer!, nadie sabía qué había ocurrido, una enmienda presentada por un afín y refrendada por los “críticos”. ¿Será tan buena?, pues bien, así arrancó la defensa de su autor (recomiendo antes de su lectura, recordar la escena de “Mentiras Arriesgadas” en la que el sorprendido vendedor de coches declara a Mr. Arnold, al borde de la presa, aquello de: “No soy un espía. No soy nada. Soy un mierda”).
    D. Juan García con voz temblorosa: “Hola, bien, bueno, yo he presentado una enmienda que…, en realidad no tiene importancia, de hecho ha sido algo que bueno, ehm, pues consiste en que cada hoja que escribamos debería llevar el nombre de su su pueblo o ciudad. Pero lo que he dicho, que en fin, que si no queréis no pasa nada”. A estas alturas de la defensa yo, he de reconocer, que ya no lo veía, las lágrimas me nublaban la vista, por Dios qué hartura de reír.
    Acto seguido subió el ponente para hacer la réplica, hay que reconocerlo estuvo fino: “El enmendante lo ha dicho todo, vamos a votar”.
    Espero que, por sus actos, os hagáis una imagen fiel del patrimonio personal que atesora el adedado don Dafa.

  4. 25 diciembre, 2010 en 16:52

    Joder, Juan Fernando, ¡qué relato!. Yo, que no estuve en el Congreso, lo recuerdo por que en Madrid, según la prensa, se terminó el papel higiénico. ¡Ahora lo entiendo!

  1. 3 febrero, 2011 en 19:58
  2. 3 febrero, 2011 en 23:48
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