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¡Vaya con la diputada!

23 diciembre, 2010

Dicen, cuentan, alumbran  en esos mundos tenebrosos de la incorrección política y de la herejía magenta, que Ama Díez presentó una solicitud al congreso para adecuar las pensiones de los políticos a las del común de los mortales. No sabe na la andoba. Ha quedao fetén. De primera. O eso cree.

Lo único que Doña Rosa ha conseguido evidenciar, una vez más, es ese rasgo que le caracteriza como la típica política que finge cualidades y sentimientos contrarios a los que verdaderamente tiene o experimenta. En cristiano navideño, la diputada del partido de sí misma, solicita a la cámara que apruebe algo a lo que ella no está dispuesta a renunciar. ¡Qué espabilá!

No es de extrañar. Tengamos en cuenta que en la galera se mueven a golpe de apertura de periódicos y suelen hacer suyo –qué remedio, por si mismos son incapaces- movimientos ajenos. En el caso que nos ocupa, la reacción pública, especialmente en Internet, ha sido muy importante. Una bicoca muy apetecible en términos electoralistas que la Doña olfateó a distancia. Las comparaciones, que siempre son odiosas pero necesarias, entre los privilegios de personajes como Ama Díez y cualquier Juan Español, han puesto sobre el tapete un agravio intolerable en un país que llama a arrebato de austeridad a sus sufridos ciudadanos, paganinis de los despropósitos de la casta política, que para más inri van a tener que sacrificarse a pie de curro unos cuantos años extra por el bien de la patria.

La Diva Magenta, maestra en el arte de decir una cosa y hacer la contraria –de raza le viene al galgo-  no podía dejar pasar tan buena ocasión para intentar aparecer como la Inmaculada Concepción entre los mercaderes del congreso. La muy kuka, sabedora de que sus señorías no están dispuestas a perder privilegios de sangre, se ampara en el grupo dignatario, propone, y una vez desestimada su iniciativa, en vez de ser consecuente consigo misma, dice aquello de “yo quería, pero ellos se mofaban”

Señora –perdón- Díez. Calle abajo de su sede, a la altura del segundo semáforo y girando a la izquierda, tiene usted un notario. Seguidamente, enfilando la avenida contigua y a buen paso, se planta usted ante la mesa del congreso en cinco minutos, entrega su personal y compulsada renuncia a los privilegios jubilares por su condición de parlamentaria y santas pascuas. Pero para eso hay que creer en lo que se predica. Y me temo que no es su caso.

¡Vaya con la diputada! ¡Lecciones doy que para mí no tengo!

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  1. amigodenuevagente
    28 diciembre, 2010 en 06:52

    Mientes más que escribes. Menuda MIERDA de blog, en el que demuestras que lo que necesitas no es Hemoal, sino ya directamente vaginesil efecto calor.

    ¿Qué te pasa, que te ECHARON de UPyD? Claro, por TREPA, por INÚTIL, por CORRUPTO, por estar dedicándose a beneficios propios y oscuros que NADA tenían que ver con la democracia…

    En la puta calle estás y bien echao, te jodes por tonto. Porque el que hace las cosas desde la honradez, nunca le pasan esas cosas… Jajajaja! Me reiré cada día más del juanespañoldeloscojones cuando UPyD vaya creciendo más y más… Das pena. Eres miserable.

    Este futuro votante de UPyD agradece muchísimo que escoria como tú no esté en el partido al que va a apoyar. De momento no me voy a afiliar, pero si me afiliara y me encontrara a gente como tú, me suicidaría rápido.

    Ale, a mamarla, imbécil!

    • 28 diciembre, 2010 en 10:45

      Que el próximo año te traiga felicidad, bienes económicos y sobre todo salud. Para tí y tus seres queridos. ¡Feliz 2011!

  1. 4 enero, 2011 en 22:20
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