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Los negros de La Meca

14 septiembre, 2010

Discoteca La Meca (Águilas)

Hoy es fiesta en Murcia. Una fiesta de carácter religioso que los jóvenes celebran como ellos saben hacer bien: con marcha, mucha marcha. Los más aventureros pasan la noche previa al santo evento a la luna de Valencia, en pleno monte, convirtiendo el santuario de la Fuensanta en una suerte de macro botellón piadoso, para mejor gloria de la madre de Dios. Al día siguiente la patrona regresa a sus cuarteles de invierno acompañada de devotos romerosy no tan devotos– en la tradicional peregrinación anual que la conduce a su nueva residencia. Allá arriba, en lo alto del cerro, donde las frondosidades aguardan. Unas erguidas y otras, algunas menores, postradas tras el vaporoso velatorio.

Es evidente que muchas manifestaciones religiosas han perdido su carácter pio y se han convertido en tradiciones populares ciertamente lúdicas. Algo lógico en una sociedad que ha superado los dogmas clericales del pasado y que el poder secular imponía a fuerza de palo. Parece que aquellos días tenebrosos donde la palabra revelada pisaba razón, ciencia y cultura, son historia. Se nos antoja imposible una marcha atrás. ¿Imposible?

¿Conocen ustedes la historia de Hipatia? Tengo que afirmar, no sin cierta vergüenza, que la vida y obras de esta excepcional mujer de la antigüedad, me pasaron inadvertidas hasta que Amenábar nos la acerco al vulgo en formato cinemascope.

Cultivó y enseñó matemáticas, filosofía, astronomía, geometría y álgebra, además de inventar un hidrómetro y mejorar los primitivos astrolabios. Eso dice la Wikipedia a bote pronto. Excelente erudita y empujada por el único afán de aprender, viajó a Roma y Atenas cuando viajar tenía tela.

Incansable en la búsqueda de lo desconocido, esta mujer terminó sus días en plena Cuaresma hecha cuartos y a la brasa. Restauradores fanáticos del cristianismo la consideraban una bruja pagana, cuyas enseñanzas contradecían las escrituras y suponían una ofensa a los creyentes del Dios verdadero. Divinidad declarada única y oficial en el imperio hacia dos días y por tanto, en plena vorágine conversora. Previamente al aliño de la filosofa alejandrina, aquellos matarifes con hábito saquearon y dieron lumbre a la biblioteca de Serapeo –heredera de la biblioteca de Alejandría- ante los ojos atónitos del respetable, incapaces de asimilar semejante villanía en nombre de una religión. Su mundo retrocedió centurias en un pis pas.

En la localidad de Águilas, Murcia, mediados los ochenta, se elevó una macro discoteca con una arquitectura que imitaba, muy mal por cierto, las típicas construcciones musulmanas, bautizada por sus patrocinadores con el nombre de La Meca. Desde entonces este centro  de jarana ha pasado por muchas vicisitudes. Durante algunos periodos cerrada, estuvo a punto de pasar a mejor vida en plena burbuja, pero el estallido evitó que las palas hicieran su trabajo.

La inauguración fue todo un acontecimiento por aquellos entonces. Todavía se recuerda a los primeros pinchas llegando en helicóptero como “Los negros de La Meca” ante el evidente color de su piel. Alguna chanza con plazo de caducidad nuevemesino circuló por el pueblo, debido al éxito que cosecharon entre las féminas y la envidia despertada en los mozos del lugar.

Esta discoteca, después de tanto tiempo, se halla inmersa en una polémica bastante surrealista. Los propietarios han recibido amenazas serias –tanto que el CNI ha tomado cartas en el asunto- desde grupos yihadistas, que consideran una provocación y una falta de respeto que el nombre de su santo lugar sea puesto a un local de copas. Y la cosa no ha parado ahí. Distintas asociaciones musulmanas españolas consideran de mal gusto el hecho y un ultraje a los creyentes. Para animar más el entuerto, la página web del recinto ha sido atacada por hackers islamistas con un video donde exigen el cambio de nombre de la discoteca: «Ustedes han tocado el corazón de todos los musulmanes» dicen ufanos. Además, añadieron la sura Al-Hajj del Corán, que llama a la demolición de cualquier templo donde se mencione a Dios en vano.

El asunto ha sido difundido por las principales cadenas televisivas musulmanas de todo el mundo e incluso la radio de los ayatolas iraníes, Irán Radio Islam, ha manifestado que “es insultante”

Al otro lado del charco las reacciones tampoco se han hecho esperar. Sirve de munición ideológica a blogs relacionados con el movimiento ultraconservador ‘Tea Party’ en Estados Unidos, que unen esta polémica con la de la construcción de una mezquita cerca de la ‘zona cero’ de Nueva York.

Los dueños están dispuestos a cambiarle el nombre al lugar. Así se lo han hecho saber a las asociaciones musulmanas de Murcia y a todo el que lo quiera oír.

¿Qué será lo próximo? No es una biblioteca, eso es cierto. Pero da que pensar.

Una sugerencia a P.M. : ponle a la discoteca de nombre “MECANO”

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  1. Juan Fernando
    15 septiembre, 2010 en 15:41

    No sólo con el cambio de nombre lograrán los infieles calmar la sed de sangre que, como diría Gandalf, “tienen los demonios de nuestro tiempo señor Frodo”. Después vendrá la arquitectura, luego el color y hasta los mosáicos de los retretes, todo es nacionazable y todo además, fedacializable.
    Recomiendo por lo tanto, desde la sombra que da la barrera, que los propietarios renombren el enclave como “Tierra Santa”, con ello conseguirán ganar tiempo mientras los Mezquititas son alcanzados por el resto de religiones en la cola de la reclamación del santísimo terruno, posteriormente se enzarzarán en legítimos combates por la disputa del enclave donde una vez, y desde su singular Minarete, se pudo escuchar el canto sagrado, un canto que a todos nos emocionó desde Águilas a San Pedro del Pinatar y desde Cartagena hasta Yecla, un canto que más que un canto era una oración al viento, un canto que rezaba… “QUE PASA NEEEEEEEEEEEEEeeeeEEEEEeeeeeeEEEEEEEEeeeeEEEEEEEeeeeeeEEEEEEEEEEeeeeeeeeeeeEEEEEEEEEEEEEEEEEEN¡¡¡¡!!!! BIP BPI BPIBIPBPI BOBOBOBIP, POING POING, BIBIBIP BIP BPIBIIBPB!!! SUBIDON¡¡¡!!!.

    • 15 septiembre, 2010 en 15:57

      Pues sí, es todo un poco surrealista y se tercia a la coña. Lo peor de todo es que LA MECA de Águilas, después de tanto tiempo, es y seguirá siendo, aunque le cambien el nombre, LA MECA. ¿Por qué? Pues por lo mismo que la Avenida de Juan Carlos I, la gente le sigue llamando LA PUERTA DE LORCA. En fin, mejor no hablar, no sea que me pongan un avispero en los c….

      Lo gracioso del tema es que ningún partido político regional se ha manifestado al respecto, que yo sepa. Ellos tampoco, es cuestión de estado. Está en manos del CNI. Faltaría más.

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