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Decrecimiento: camino hacia la sostenibilidad

23 agosto, 2010

“Cuando parece socialmente aceptada la grave crisis ambiental a la que estamos sometiendo a nuestro entorno, el desarrollo sostenible resulta la receta mágica que nos permitirá seguir viviendo como lo hacemos sin hacer daño al planeta”

Así empieza un estudio publicado en el año 2007 por la bióloga Pepa Gisbert Aguilar donde pone en duda la sostenibilidad del ansiado crecimiento económico, censurando el uso vacío de contenido que desde distintos ámbitos de la economía y la política se hace de la teoría del Desarrollo Sostenible, la cual, a criterio de la autora, además de estar pervertida, es en sí misma inviable: el desarrollo continuado nunca puede ser sostenible en un planeta con recursos finitos.

El trabajo es una advertencia general ante la situación medio ambiental en un planeta gravemente enfermo, a consecuencia principalmente de la acción de la mano del hombre, el cual, además de interferir gravemente en el ciclo natural de La Tierra, está agotando sus limitados recursos a una velocidad que viene impuesta, no por las necesidades básicas del ser humano, sino por el sistema económico de alto consumo que nos hemos dado.

Alerta la profesora Gisbert en su trabajo, sobre los peligros inmovilistas que toda crisis económica puede generar, poniendo en peligro los sistemas democráticos. Crisis económicas que en gran medida se producen por lo insostenible del crecimiento continuo y la necesidad, para evitar riesgos totalitarios, de afrontar decididamente el Decrecimiento como camino hacia la sostenibilidad del planeta.

“La palabra Decrecimiento parece más adecuada que el termino Desarrollo Sostenible porque su significado es claro: solo hay un camino posible, vivir con menos, y el reto está ahora mismo en vivir mejor con menos”.

Invito a leer este exhaustivo trabajo a quienes no lo conozcan y difundirlo en  vuestros círculos, no como la varita mágica para los problemas de la humanidad, sino como documento de imprescindible lectura que abra de una vez por todas un debate necesario en la sociedad actual y cuanto antes.

Esa es la apuesta. Solo del hombre depende.

DECRECIMIENTO: CAMINO HACIA LA SOSTENIBILIDAD

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  1. Juan Fernando
    23 agosto, 2010 en 11:54

    Las crisis económicas son, como las epidemias o las hambrunas a los animales y las plantas, un mecanismo autorregulador natural y de la naturaleza. Con la diferencia de que unas lo son por acto divino y la otras, por falta de tino.

    Desde un …punto de vista “ecológico” ¿sería razonable la siguiente situación?:

    “Medio ambiente favorable con abundantes recursos. Una población de cualquier especie (ej: langosta) experimenta un crecimiento geométrico o exponencial. Acaba llevando al límite los recursos, y entran con rapidez en declive debido a algún acontecimiento catastrófico como una hambruna o una epidemia”.

    En mi opinión, sí es razonable y natural que ocurra.

    Con la actual y “errática regulación” por parte del poder político, influido inevitablemente por el lobby económico que lo sustenta, no por el resto, pervertimos este ciclo natural. El resultado son plagas aún mayores las cuales mutan y no se conforman con su alimento natural sino que ahora además consumen cualquier tipo de recurso a su alcance.

    Si una empresa carece de recursos naturales para producir, si lo que produce es además perjudicial para el planeta y/o si la demanda de ese bien ya no existe (vivienda). HAY QUE DEJARLA QUEBRAR, es el ciclo natural de la economía. El dinero que se está dedicando a sostener a este tipo de empresas debemos redirigirlo a la creación de otras nuevas que, sí dispongan de recursos naturales suficientes, que no perjudiquen al planeta y que disfruten de una demanda real de bienes y/o servicios. Protegiendo sin ningún género de duda a aquellas personas que se han visto atropeyadas por este accidente natural, haciéndonos cargo de su situación particular, económica y personal, incentivando su reconversión hacia otros sectores y, sin temblarnos el pulso, castigar con firmeza a aquellos que se aprovechan o bien de su precario estado en cualquiera de sus variantes o de los recursos destinados a tal fin con prácticas fraudulentas.

    • 24 agosto, 2010 en 18:22

      El equilibrio económico depende en gran medida, al igual que el ecológico, de las relaciones inter actuantes entre los distintos elementos que lo forman. Es por tanto muy sensible a los cambios bruscos del entorno, de tal manera que una perturbación, consecuencia de la manipulación del ambiente, provoca la desestabilización de todo el sistema.

      Al igual que el equilibrio ecológico, el económico está sujeto a una cadena trófica. La alteración en uno de los eslabones tiene consecuencias más o menos predecibles en todo el enlace, debido a la dependencia entre sus miembros. La extinción de una especie tiene fatales consecuencias en toda esa cadena, principalmente en los eslabones inmediatamente superior e inferior. La estabilización de todo el sistema se producirá después de mucho tiempo, siempre y cuando desaparezcan las causas que provocaron su alteración.

      Ese es el problema económico de la sociedad mundial globalizada. Las alteraciones se provocan por la propia actividad económica. En esa actividad, cuyo principal objetivo es el crecimiento continuado, esta la alteración que provoca la desestabilización y por tanto la ruptura de la cadena. Reparada circunstancialmente, volverá a romperse tras periodos de relativa “calma”

      Sin embargo, es posible que llegue un momento en que la cadena, tan deteriorada después de muchas rupturas, sea imposible de reparar, saltando por los aires todos los eslabones e impidiendo su reconstrucción.

      Creo que en esas estamos.

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