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Para terminar de arreglarlo….Don Carlos

27 febrero, 2010

En la entrevista que le hacía Iñaki Gabilondo en Canal +, Rosa Díez dijo una bilbainada (¡huy, perdón!, no quería ofender a Bilbao), a saber: que UPyD es un partido necesario. Véase el minuto 8´20´´. Sin embargo, ni el ayuntamiento de la villa vizcaína, ni las fuerzas vivas del lugar, famosas por su buena imagen de sí mismos, han organizado alboroto alguno ni exigido rectificación alguna.

En franco –perdón a los “francos”- contraste, en Galicia han montado un enorme pandemónium por su afirmación de que Zapatero es un “gallego en el sentido más peyorativo”. ¿Cuál es ese sentido peyorativo?: el del chiste: un gallego es ese señor que te encuentras en la escalera y no sabes si está subiendo o bajando. Es decir, un artista del disimulo, del cálculo y de la reserva (y viceversa). ¿Es eso insultante y ofensivo? Pues depende para quién, desde luego. La moda de lo políticamente correcto condena expresiones proverbiales tan arraigadas como la empleada por Rosa para describir, gráficamente, un rasgo inequívoco de la personalidad de José Luis Rodríguez Zapatero: que no hay manera de arrancarle compromiso alguno sobre ningún asunto. De haber venido a cuento –que no era el caso-, Rosa podría haber dicho de Zapatero que es “chulo como un madrileño”, “testarudo como un baturro”, “agarrado como un catalán”, “triste como un castellano”, “bruto como un vasco”, “fallero como un valenciano”, “aplatanado como un canario”, “fanfarrón como un asturiano”, “vago como un gitano” y un largo etcétera semejante, con extensiones internacionales y planetarias. Pues decimos que a alguien le han “engañado como un chino”, que “trabaja como un negro” o “bebe como un cosaco”, además de tener “cabeza cuadrada como los alemanes” o ser “elegante como los italianos”, cuando no “avaro como un escocés” (o judío) e “hipócrita como un inglés” (o un francés). Pero es que además los ingleses son, en este lenguaje proverbial que tan útil resulta para comunicarse a bajo costo –pero ya vemos que no siempre-, bastantes más cosas que hipócritas; también son tenaces, puntuales, tradicionalistas, arrogantes, cerrados, valerosos, borrachos –sobre todo jueces y lores- y muchas otras cualidades, virtuosas o viciosas, que predicamos de ellos por mera costumbre lingüística. Como de los gallegos y gallegas, todo hay que decirlo.

La reacción desmedida a las palabras de Rosa sobre la galleguidad de Zapatero en sentido proverbial han sido, por cierto, confirmadas por el sujeto de este predicado, que ha afirmado: “me sentiría muy orgulloso de ser gallego”. Y zamorano, escocés o mandinga, según le convenga, como la novia de la boda, el muerto del entierro y el niño del bautizo, desde luego (espero con resignada paciencia las protestas indignadas de los sindicatos de novias, muertos y lactantes).

Lo que queda claro es que Galicia no sólo está afectada por los estragos de la estúpida moda de la corrección política, sino atontada por ese nacionalismo que arrumba los sentidos del humor y del ridículo. Pues sí que tienen un problema, me refiero a las fuerzas vivas gallegas, desde la academia de la lengua a los partidos políticos y todas las instituciones que ocupan. Y una curiosidad: la bomba que pusieron hace poco frente a la casa de un excelente analista político gallego caracterizado por su crítica razonada de los excesos nacionalistas, Roberto Blanco Valdés, catedrático de derecho constitucional de la Universidad de Santiago, ¿mereció la misma unánime e intensa reacción de dignidad ofendida? Me parece que no. Pues sí que tienen un problema nuestros conciudadanos gallegos. Pero ese problema no se llama Rosa Díez, precisamente.

Carlos Martínez Gorriarán

Nota: Las negritas son del editor de este blog


Algunas perlas generales:

En Galicia han montado un enorme pandemónium por su afirmación

Galicia no sólo está afectada por los estragos de la estúpida moda de la corrección política, sino atontada

Pues sí que tienen un problema nuestros conciudadanos gallegos.

Menos mal que no les ha dado por los murcianos. Capaces serian de recurrir a aquel viejo dicho: Ni gitanos, ni murcianos…..

Únicos, son únicos haciendo amigos estos de la patera magenta.

Vaya tropa.

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  1. Alegría
    27 febrero, 2010 en 20:50

    Conociendo la tremenda capacidad del Sr. Martínez para conseguir amigos, estas manifestaciones (con las que remata a la perfección la cagada) no nos sorprenden.
    Lo que me ha sorprendido es saber que yo, como gallega, soy “una artista del disimulo, del cálculo y de la reserva”, además de ser “batasuna” por haberme atrevido a criticar sin disimulo, sin cálculo y sin reserva la deriva que está degenerando un proyecto político en el que muchos pusimos trabajo e ilusión.

  2. Jesus
    1 marzo, 2010 en 15:21

    ¿A este tipo quien le pide que hable? Cada vez que lo hace sube el pan. Es evidente que no está acostumbrado a la crítica, ya hemos visto como nos ha cercenado en el partido.
    Señor Gorriarán ¿Para cuando un expediente a los gallegos?…Mira que atreverse a cuestionarle los chistes a la diva…

    PD: Es evidente que los que no somos de la “intelectualidad” no tenemos sentido del humor…

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