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De isótopos y otras hierbas políticas

31 enero, 2010

Algunas acciones que realizamos todos los días de forma automática, no están exentas de complicaciones. Encender la luz de una habitación, conectar el microondas, darle tralla al horno, ver nuestro programa favorito de televisión o simplemente encender el ordenador, llevan consigo algo más que un mero movimiento mecánico.

No soy un experto en esto de generar electrones que circulando por la extensa y ramificada autopista de la red eléctrica, nos hacen la vida más fácil y permite que nuestro nivel sea el que es. Sin embargo estas acciones maquinales que como autómatas ejecutamos desde el mismo momento en que abrimos los ojos al nuevo día, generan una serie de inconvenientes que nadie quiere. Y claro, inevitablemente caemos en contradicciones, más o menos escandalosas, cuando no en la hipocresía misma y sin sonrojo.

Nadie quiere una central nuclear al lado de casa. Es lo políticamente correcto y da aires de progre. Además de que Chernóbil sigue mandando romana. Que las aguante el vecino pero que no falte corriente. Tampoco nadie quiere esos bidones llenos de residuos cuya vida activa permanecerá en su interior incluso después de que el género humano desaparezca de este pequeño planeta. Pero tampoco queremos renunciar a las comodidades que nos suministra compañía tan indeseable. Es como tener el corazón partió.

Rectifico, nadie no. Algunos ediles atosigados por la ausencia de ingresos provenientes del ladrillo, o de la falta de ladrillo para ser más exactos, se ponen a gritar ¡Bienvenido Mr. Isótopo! y le lían la mundial a los jerarcas de la secta partidaria, más preocupados por la imagen electoral que por solucionar un problema. La crisis, que no conoce a los Curie.

Sin agua que mueva gigantescas turbinas, desechado y desechable la combustión fósil para transformar la energía, que como nos enseñaron en la escuela, ni se crea ni se destruye, se transforma; cuestionada la fuerza del aire por lo bajo de su rentabilidad y la estética que deja en los montes y campos de España, además de algunos bichos alados listos para la cazuela ¿qué nos queda? Comprarla a Francia, principalmente, que genera sus culombios a base de isótopos y a su vez mantener una moratoria nuclear que nos permita decir que somos el no va más del ecologismo y cuanto nos preocupamos por la mama chicha. Con dos cojones. Pero de volver a las velas, nada de nada.

Para que el esperpento sea total, faltaba lo de los residuos radiactivos y el espectáculo que los políticos de toda índole están dando. ¿Se han percatado ustedes que cualquier problema que en España implique a varias administraciones del estado o a terruños tribales, se termina convirtiendo en una especie de “pa cojones los míos”  y “yo la tengo más larga”?

Mientras estos andabas de medio pelo siguen en sus cosas, las grandes compañías se ponen de acuerdo y realizan una subida generalizada del precio del watio poniéndolo a niveles Beluga.

No tenemos remedio.

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  1. dayis
    23 julio, 2010 en 02:01

    q genios los q hicieron este dibujp jum okisss

  1. 2 enero, 2011 en 13:31
Los comentarios están cerrados.
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