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La lógica de un proceso

29 octubre, 2007

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Carlos Martínez Gorriarán, en su blog de Basta Ya, da una explicación al proceso de radicalización nacionalista pretendiendo justificarlo, debido al movimiento de la izquierda española hacia las posiciones que actualmente ocupan partidos como PNV o CiU con la intención de integrarlos y democratizarlos, obligandose estos a radicalizarse para evitar la asimilación. Yo no estoy del todo de acuerdo con el análisis ( en parte si)

Creo que la explicación que en su momento dio Fernando Savater (…la parte subordinada de la primera parte) con respecto al fenómeno nacionalista en nuestro país, se acerca más a la realidad y por tanto la considero más acertada.

Es verdad que ocupar un espacio político que no corresponde implica que el ocupado, por simple supervivencia, se desplace hacia el extremo de ese puente virtual del que habla Gorriarán. Pero también es verdad que quien accede a ocupar la zona del vecino es porque asume los iniciales planteamientos que defendía el ocupado y que ya se han conseguido y aplicado y por tanto son admisibles debido a la fuerza de los hechos o por puro pragmatismo.

Se vean los nacionalistas amenazados por la supuesta integración o no, el peldaño siguiente es necesario subirlo por simple mantenimiento de contenidos, necesarios estos para justificar su existencia. Un partido nacionalista que nada tiene que reivindicar en nombre de la patria, no tiene ningún sentido. De pura lógica, sin necesidad de  amenazas invasivas, su continuidad pasa por elevar el listón reivindicativo cada vez más a medida que se consiguen objetivos ( esto va por etapas muy bien calculadas) cuyo final es presentarse ante la ciudadanía como protagonistas de la independencia y garantes de la soberanía ante la amenaza externa. Siempre necesitaran mantener viva la amenaza enemiga para poder subsistir. Por eso los desprecios y las provocaciones nunca terminaran. Hasta que salta la chispa que lo incendia todo.

Para mí el caso vasco es reflejo de lo que digo. Los nacionalistas vascos solo pueden aspirar a la secesión por simple supervivencia. ¿ Que les queda por reivindicar que puedan vender?. Nada. En solo treinta años han conseguido lo que nunca soñaron. Inicialmente, como dice Savater, para posibilitar su integración en el proceso de transición obtuvieron grandes concesiones, muchas de ellas recogidas en la Constitución, ampliadas posteriormente gracias a la matemática parlamentaria y a la dependencia que los gobiernos centrales siempre han tenido de ellos debido al desastroso sistema electoral. La situación que vivimos ahora se debe más a un proceso lógico de desarrollo, donde se esta demostrando que dividir entre nacionalismo moderado y radical es una falacia; a la necesaria cooperación en este desarrollo de los distintos gobiernos centrales, que a invasiones de espacios ideológicos. En el proceso vasco el único coherente con el desarrollo de los acontecimientos históricos es Ibarretxe, aunque me resulte triste decirlo.

Más bien creo que el nacionalismo esta arrastrando a la izquierda española como escudero necesario para acometer el tramo final de la batalla. Uno de los hechos determinantes acaecidos en la democracia ha sido la asimilación del discurso nacionalista por parte de esa izquierda, la cual no solo no invade, sino que se integra en el desplazamiento hacia posiciones extremas, abandonando su terreno tradicional en el puente. La consecuencia inmediata es la aparición a la desesperada de nuevas formaciones que lo ocupan ( C´s-UPyD) para intentar mantener el equilibrio en la pasarela y que el exceso de peso desplazado no lo hunda en el barranco, recuperando a su misma vez parte del discurso desechado por quienes de buena gana se han movido de sitio. Pero me temo que es un poco tarde para ello.

JUAN ESPAÑOL

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